Encuentro por la Democracia y la Equidad
La fase actual de la embestida, cuando el Senado trata las modificaciones a la ley de retenciones móviles que protegen a los pequeños y medianos productores, demuestra la clara voluntad de la nueva derecha por impedir que parte de las extraordinarias ganancias que tiene el agro puedan destinarse a enfrentar la pobreza y la marginación que aún afectan a millones de compatriotas.
A ellos no los moviliza la injusticia social y mucho menos la defensa del sistema democrático. Protestan y amenazan porque no están dispuestos a ceder una porción de sus rentas en favor de quienes menos tienen. Si prevalecieran triunfarían el egoísmo, la concentración económica, la desigualdad; sería el triunfo de quienes sólo respetan al Estado si éste se pone a disposición de sus negocios.
A nosotros no nos moviliza solo la defensa del Gobierno nacional, tampoco somos parte del PJ, pero estamos comprometidos con la actual etapa histórica de cambios en nuestro país y en la región. Marchamos por una mayor y mejor distribución de la riqueza, en favor de la democracia, del respeto a las instituciones y a la voluntad de los representantes del pueblo. Queremos que el Estado pueda intervenir para garantizar el acceso universal a todos los derechos sociales, políticos y económicos, que se debata y profundice un nuevo modelo productivo y distributivo.
Somos miembros de distintos partidos políticos, organizaciones sindicales, movimientos sociales, organismos de derechos humanos, asociaciones de pequeños empresarios, economistas, decanos y profesores universitarios, científicos e investigadores, sacerdotes en opción por los pobres, intelectuales y artistas integrantes del espacio Carta Abierta y ciudadanos y ciudadanas sin militancia partidaria ni institucional.
Es intolerable que existan altos niveles de hambre y exclusión en uno de los mayores productores de alimentos del mundo y en medio de una gran concentración de la riqueza. Por eso reclamamos una reforma impositiva integral, que grave a todos los sectores que en estos años han tenido beneficios extraordinarios, como la especulación financiera y la minería. Objetamos, entre otras cosas, el no reconocimiento de
Pero está claro que la restauración conservadora no apunta contra esas deudas sino a retrotraer los pasos que sí se dieron en estos años: la recuperación institucional tras la crisis 2001-2002, el saneamiento de
Cuestionan por autoritario al Gobierno pero amenazan con desabastecer; se quejan por la falta de diálogo pero anticipan su rechazo a toda decisión del Congreso que no satisfaga sus ambiciones económicas. El perjuicio que buscan generarle a la sociedad y a la institucionalidad democrática, es un intento de desestabilización que desmiente el falso espíritu pacífico y patriótico con que intentan encubrir sus objetivos.